Reseña – Diablo IV: Temporada 15 – Legado Infernal
Si hay algo que Diablo sabe hacer muy bien, es recordarnos que en Santuario nunca estamos realmente a salvo y en su Temporada 15, Legado Infernal, Blizzard decidió llevarnos al pasado.
Esta temporada celebra los 30 años de Diablo y trae de regreso a uno de los personajes más queridos de la saga, Deckard Cain. Su alma ha regresado a Santuario y será nuestro guía.
Tendremos que enfrentarnos a los ecos de los Prime Evils, pero no en escenarios nuevos. Volveremos a la Catedral de Tristram de Diablo I, a la Cima de Arreat y a Durance of Hate de Diablo 2, recreando algunos de los lugares más reconocibles de la trilogía original.
Estos encuentros forman parte de los nuevos Waking Nightmares, que reconstruyen momentos de la historia de Diablo. Incluso hay otras pesadillas inspiradas en escenarios clásicos, como el Den of Evil de Diablo II y de las demás entregas de la saga.
Pero la nostalgia no es lo único que trae esta temporada. Dale la bienvenida a las Soul Splinters, que son como unas gemas asociadas a uno de los Prime Evils: Diablo, Baal o Mefisto. Las que elijas equipar cambiarán distintos aspectos del juego: Diablo afecta las Mareas y Hordas Infernales; Baal modifica la Ciudad Subterránea y los Jefes de Guarida; Mefisto transforma el Foso y los Calabozos de Pesadilla. Además, cada Soul Splinter nos da un poder propio y también una vulnerabilidad relacionada al prime evil.
Y para quienes disfrutan optimizando builds, también regresan objetos legendarios de la historia de Diablo como la Corona de Leoric y la Piedra de Jordán.
Legado Infernal es una temporada que intenta hacer algo más que agregar contenido quiere recordarnos por qué empezamos a jugar Diablo en primer lugar. Con Deckard Cain diciéndonos que nos quedemos a escuchar… quizá sea el mejor momento de hacerlo. ¿Cuál es tu momento favorito de la historia de Diablo? Quédate en ClaroGaming y no te pierdas lo último en videojuegos.






